sábado, abril 21, 2007

¡Él Vive!


Y lo estamos anunciando en la blogósfera...
Me lo pasó Aeronauta.
¡A ver si lo toman, y lo siguen, Milkus y Juan Ignacio!...

domingo, abril 08, 2007

"(...)
Éste es el júbilo de la Vigilia Pascual: nosotros somos liberados. Por medio de la resurrección de Jesús el amor se ha revelado más fuerte que la muerte, más fuerte que el mal. El amor lo ha hecho descender y, al mismo tiempo, es la fuerza con la que Él asciende. La fuerza por medio de la cual nos lleva consigo. Unidos con su amor, llevados sobre las alas del amor, como personas que aman, bajamos con Él a las tinieblas del mundo, sabiendo que precisamente así subimos también con Él. Pidamos, pues, en esta noche:
Señor,
demuestra también hoy
que el amor es más fuerte que el odio.
Que es más fuerte que la muerte.
Baja también en las noches
y a los infiernos de nuestro tiempo moderno
y toma de la mano a los que esperan.
¡Llévalos a la luz!
¡Estate también conmigo
en mis noches oscuras y llévame fuera!
¡Ayúdame,
ayúdanos a bajar contigo
a la oscuridad de quienes esperan,
que claman hacia ti desde el vientre del infierno!
¡Ayúdanos a llevarles tu luz!
¡Ayúdanos a llegar al “sí” del amor,
que nos hace bajar y precisamente
así subir contigo! Amén."

(Benedicto XVI - final de su homilía en la Misa de la Vigilia Pascual)

¡Resucitó!


















¡Resucitó como lo dijo!
Ya todo recibe un sentido nuevo .
¡Celebremos la Nueva Creación!
En donde la última Verdad es el Amor.

viernes, abril 06, 2007

Meditación de Benedicto después del Via Crucis


Queridos hermanos y hermanas:
Siguiendo a Jesús en el camino de su pasión, vemos no sólo la pasión de Jesús, sino que también vemos a todos los que sufren en el mundo. Y esta es la profunda intención de la oración del Vía Crucis: abrir nuestros corazones, ayudarnos a ver con el corazón.
Los Padres de la Iglesia consideraron como el pecado más grande del mundo pagano su insensibilidad, su dureza de corazón, y les gustaba mucho la profecía del profeta Ezequiel: «quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne» (Ezequiel 36, 26). Convertirse a Cristo, hacerse cristiano, quería decir recibir un corazón de carne, un corazón sensible a la pasión y al sufrimiento de los demás.
Nuestro Dios no es un Dios lejano, intocable en su beatitud. Nuestro Dios tiene un corazón, es más, tiene un corazón de carne. Se hizo carne precisamente para poder sufrir con nosotros y estar con nosotros en nuestros sufrimientos. Se hizo hombre para darnos un corazón de carne y despertar en nosotros el amor por los que sufren, por los necesitados.
Recemos en estos momentos al Señor por todos los que sufren en el mundo, pidamos al Señor que nos dé realmente un corazón de carne, que nos haga mensajeros de su amor no sólo con palabras, sino con toda nuestra vida. Amén.

jueves, abril 05, 2007

Jueves Santo II






















¡Tomen y coman. Esto es mi Cuerpo!
¡Tomen y beban. Es mi Sangre!

miércoles, abril 04, 2007

Jueves Santo

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Jesús le lava los pies a sus discípulos.

lunes, abril 02, 2007

2 de abril

Aniversario del desembarco en las Malvinas.
Recuerdo que, ese día, se me caían las lágrimas de la impotencia... ¡No lo podía creer!... ¿No habíamos pasado ya suficiente en los años anteriores?...
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Aniversario de la muerte, hace dos años, de Juan Pablo II.
Juan Pablo vino a la Argentina, en nuestro peor momento de la guerra. Siempre tuve la impresión -viéndolo en su cara, en Palermo y en Luján- de que él se hacía cargo, mucho más lúcidamente que nosotros, de lo que estábamos viviendo.
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Este año, comenzamos también la Semana Santa.
¡Abrámonos del todo al Amor de Aquél que dió su vida por nosotros!