lunes, septiembre 23, 2013

Hna. Martha Pelloni

Ya ha pasado casi una semana y no he comentado nada de su charla del martes pasado.
Realmente fue muy buena.
Como pensamos que vendría no poca gente, y no tenemos salón grande, la hicimos en la iglesia. Fue muy lindo porque entonces estuvo enmarcada en nuestro encuentro con Jesús y su Evangelio, y el amor a todos y cada uno de nuestros hermanos.
Diría que vinieron algo más de 100 personas.
La hermana nos contó, de su propia experiencia, cosas durísimas que vive tanta gente: niños, madres, adolescentes, jóvenes. Y también ejemplos concretos de búsquedas para ayudarles, e incluso a veces, salvarles. Unas veces con éxito y otras no. Fue un asomarse un poquito más apenas a esas realidades que todos sabemos que existen, pero que pareciera que nos quedan lejos -y no es así- o que quisiéramos que nos queden lejos.
Pasó un video, y le falló el disco de otro que quería pasar. Pero lo más fuerte era escuchar su testimonio, de primera mano.
Creo que a todos nos hizo bien -por supuesto quedamos bien golpeados, pero a veces es necesario-, y ojalá podamos arrimar de alguna manera el hombro a cualquiera de estos problemas...
Pero además, y me parece que fue también igual de importante, fue muy lindo conocerla personalmente a ella. Se la ve realmente una persona de Dios: no se puede creer -sino justamente por ello, porque debe abrirse mucho a la ayuda divina- que con tantos años (¿hace cuánto fue lo de María Soledad?) de vivir cerca e involucrarse tanto en situaciones tan duras de sufrimiento de los hermanos, se la vea tan fresca, jovial, cercana, sencilla y con un modo de ser que irradia alegría.
Impresionante. Y no es que la vi de lejos; después cenó con nosotras en la comunidad y estuvimos todas charlando un rato largo.
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A veces pensamos que el sufrimiento -propio, o involucrarnos en el de los demás- nos va a estropear la vida. Sin embargo, he conocido varias personas -entre ellas Martha Pelloni- que nos muestran todo lo contrario: es como si realmente te hiciera más pleno.

sábado, septiembre 14, 2013

Beato José Gabriel Brochero








El Cura Brochero.
Ya es beato.
Un alegrón.
No sé si son muchos los argentinos que lo conocen. Cordobés, de traslasierra. Una gran persona. Y muy para esta época.
Muy al estilo del cura que promueve Francisco.
Y lo más bueno de todo: ¡hoy es Beato!