sábado, enero 26, 2008

Globalización (pequeña reflexión)

A raíz de estar releyendo –más lentamente como es natural- el libro del secretario de Juan Pablo II, ‘Una vida con Karol’, me vuelve a resonar lo siguiente:
Vivimos tiempos de globalización, donde nuestra impresión es –por los medios, y la tecnología- de que todos nos comunicamos con todos, de que estamos bien cerca. Y es verdad; no hacen muchos años esperábamos varios días, o semanas, la respuesta a una carta mandada a un familiar, y algunas noticias –sobre todo las más domésticas- también eran lentas en ir de un lado a otro. Hoy es tan distinto: posible, inmediato, sin dificultades, y ¡hasta al alcance de muchos!
Pero... ¿en realidad, es todo tan así? Las distancias ¿son sólo aquellas que pueden salvar los medios de comunicación? ¿No permanecen, acaso, distancias o diferencias, étnicas, culturales, de situación –por nombrar algunas- que no deberíamos de dejar de tener en cuenta?
Este libro -entre otras cosas que me llamaron la atención- hace una narración de la vida de Karol ‘muy polaca’, o al menos muy de la Europa del Este... ¡Como es lógico! ¡No iba a prentender yo que tuviese un modo de mirar argentino!...
Pero una cosa es lo lógico y otra lo que, después, nosotros –en lo concreto- pretendemos.
¿Cuánto de lo vivido durante el pontificado de Juan Pablo II no lo hemos recibido, evaluado o, mejor dicho valorado, según el aire que ha traído a ‘nuestros –propios y pequeños- lares’?
Y lo que me ha aterrizado este libro, ¡se puede trasladar a tantas otras cosas!...
La globalización, entonces, por un lado simplifica, acerca; pero, por otro, a veces simplifica demasiado ¿no?

8 comentarios:

XavMP dijo...

A mi me pasa eso cunado leo, me pesa mucho el tema de las traducciones.

Es feo leer algo que no sea en su idioma original

Juan Ignacio dijo...

Es imprescindible seguir viendo las cosas "universales" con nuestros ojos "particulares" (sino nada de aprende, porque no hay tierra donde sembrar), pero sin hacer que pierdan su valor universal por querer entenderlas a nuestro modo.

Cristian dijo...

La globalización es verdad que nos acerca a muchos lugares que nunca jamás hubiésemos conocido, pero no reemplaza nunca nuestro origen, siempre debemos pertenecer a algún lado, y eso implica "aprender" de otros lugares, que, aunque están a un clic en internet, no nos pertenecen. Bendiciones.

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

En muchas ocaciones, he pensado mucho sobre este tema.
Si, conocemos much�simos lugares, y personas que de otro modo no podr�amos, estamos mas informados, pero creo que si no sabemos guardar un sano equilibrio,
tambi�n se pierden grandes valores nuestros.

Mandamos mensajitos por el celular,
�Chateamos� por Messenger, y mandamos correos electronicos, todo delante de pantallas grandes y chicas, Y el mate, Cafecito, encuentro personal con otros se va perdiendo, y se nos van pegando
esas otras �culturas virtuales�.

Si, a veces pensamos que estamos muy cerca de todos, pero si no tenemos cuidado podemos llegar a estar cada vez mas lejos�

"Examinenlo todo y quedense con lo bueno."

Gracias por esta hermosa reflexi�n hay mucho para pensar.

Alemamá dijo...

La globalización, Jo, sólo existe para la tecnología, la economía, cosas así por ahora. Uno sale de su pais como lo has hecho tu y ya notarás diferencias, y a más kilómetros, más diferencias, no hay caso.
Lo que dices sobre mirar los acontecimientos, estoy cierta que no es lo mismo hacerlo desde Chile, Mozambique o Pakistán; uno está inserto en una cultura, circunstancias y sentimientos que no podemos dejar de lado y hay que estar conscientes de ello para no caer en el prejuicio más allá de lo inevitable.

No he leído ese libro aún. Estoy esperando que me lo preste alguien, pues todo lo que leo suelo comprarlo, pero ya no tengo donde meter más libros.
Carinnos

hna josefina dijo...

Gracias a todos!
Creo que se entiende lo que quiero decir... pero no estoy tan segura que después, en el caso concreto lo tengamos tan claro (me anoto la primera).
Alemamá, creo que aunque tengas muchos éste es un libro para comprar... esta segunda vez que lo leo lo gozo mucho más todavía que la primera.

Anónimo dijo...

La cuestión de la globalización es lo suficientemente seria para que merezca mucho más que una sencilla reflexión. La internalización del poder en pocas manos trae como consecuencia miseria, humillación y esclavitud, y ante tan crítica situación las palabras bonitas más que ayudar al pobre se vuelven cómplices de los ricos. Una reflexión profunda deberá devenir naturalmente en un plan de acción. Quisiera no ofenderte si te digo que, a lo largo de su historia, la Iglesia Católica no se ha jugado mucho por los pobres del mundo, que no sea por ese parche que es la “beneficencia”.
Sin ánimo de disputa, de este ateo que te quiere bien

Arturo Seeber

hna josefina dijo...

Arturo:
Nunca hacer una reflexión importante sobre la globalización, pero se puede -perfectamente- reflexionar, sin pretención de nada, por eso puse 'pequeña', sobre algún ámbito de cualquier tema. Y esto no le quita validez ni seriedad.
Tu comentario no me ofende, porque no creo que sea tu propósito, pero no veo que ver con lo que ponía en mi reflexión. Y, por supuesto, que ni intento responder porque, ahí sí, creo hace falta mucho más espacio y tiempo que el que pueda brindarte este blog.
Si te fijás, en tu comentario -que dejé textual en su contenido- te quité el primer párrafo: aquí -en el blog- no uso sobrenombres.
¡Saludos!