domingo, marzo 13, 2011

Sin palabras

Uno está todo el día pendiente. Y pidiendo a Dios por ellos.
Pero es difícil decir algo.
Por eso, vuelvo a publicar a Enriqueta en el Macanudo de hoy.
Ella sí dice lo que yo quisiera:

5 comentarios:

Fran dijo...

Solo podemos mandarles nuestro abrazo y nuestra oración. Con los de todos juntos quizá consigamos consolar ese dolor.

AleMamá dijo...

¡Cómo te entiendo!

Mento dijo...

En ese silencio de la oración es donde únicamente podremos encontrar esa Palabra infinita que obre el milagro.

TERE dijo...

La oración debe ser nuestra mayor y mejor arma para alcanzarles el consuelo a nuestros hermanos en desgracia. Sobre todo para los que, aunque quisiéramos, no podemos movernos para ayudar materialmente.
Ojalá nos animásemos a darla generosamente, sin medir tiempos, ni esfuerzo; sin regatear momentos en el dia, porque nuestra intención generosa y desinteresada no puede ser indiferente a Dios.

ALMA dijo...

En mi caso, creo que solo con la oración puedo llegar a los pueblos tan necesitados de ella como son los de Japón y Libia

Buena semana