miércoles, noviembre 27, 2013

Alegrón

Fui al banco a cobrar mi jubilación.
Al poquito de llegar se me acerca uno de los custodios, con su uniforme reluciente, a darme un beso.
¡Era un señor que vino al comedor bastante tiempo hasta hace unos dos años!
¡Qué alegría fue el encuentro!
A veces una tiene la impresión de que es prácticamente imposible salir de 'la calle'. Y, tal vez más difícil, lograr tener un trabajo estable por lo que ésta desestructura.
Una de nuestras voluntarias pertenece a una institución que, para promover a las personas en esta situación, les paga durante un tiempo una pensión y le designan una madrina que los acompaña en el proceso de reinserción. Muchas veces nos han pedido que les recomendemos personas para ayudar, y -recuerdo perfectamente- este señor fue uno de ellos. Pero no es algo fácil, y no siempre se logra lo propuesto. Y en todo caso muchas veces no nos enteramos cómo termina la aventura. Ellas están llenas de paciencia y de esperanza.
Por eso, encontrarnos después de dos años, siendo él custodia dentro de un buen banco -pienso que se asegurarán de tomar gente idónea- fue un verdadero alegrón para los dos.
¡Cuando se lo cuente a las otras voluntarias!... ¡Sobre todo a la que lo sacó al principio de la calle!

Todo para agradecer.

5 comentarios:

maria jesus dijo...

Verdaderamente, es emocionante.¡Que gran labor!

hna. josefina dijo...

Sí, tal cual! Gracias María Jesús!

Jorge S. King dijo...

Hermosa vivencia Hna. Josefina. Emocionante realmente.
Un abrazo desde la distancia.

Juan Ignacio dijo...

¡Buenísimo!

Pablo Muttini dijo...

Jose, una gran alegría lo que viviste y que lo cuentes!
Confirma una vez más que en la vida de nadie está dicha la última palabra!