miércoles, noviembre 09, 2005

Mes de María

Uno de los recuerdos lindos de Familia que tengo, de mi niñez. Fuimos muchos hermanos, y papá se murió cuando yo recién cumplía los 6 años. Recuerdo, como un momento realmente lindo, las nochecitas de noviembre en que nos juntábamos en el living, con mamá, todos los que estábamos en casa; nos poníamos de rodillas y, con unas hojitas especiales -que aparecían para esas fechas cada vez un poquito más amarillas -, rezábamos todos juntos, grandes y chicos (soy la número once en el orden de hermanos): "Acordaos oh Piadosísima Virgen María..."; "Oh Señora mía, oh Madre mía...".
No era muy largo; pero tampoco muy corto.
De grande, muchas veces he pensado cuánto nos han dado papá y mamá en esos momentos de rezar con nosotros.
A veces los mayores hacemos rezar a los chicos, pero no siempre -en cambio- compartimos con ellos nuestra oración.
Nunca dudé de la Fe de mis padres... ¡Si hemos rezado juntos!
Estoy convencida que esto hizo más "casi natural" y fácil el crecimiento de mi propia fe.

8 comentarios:

Marina dijo...

Qué lindo!! A mí siempre me gustó el "Acordaos" :cuando era adolescente, en mi primera conversión, lo escuché por primera vez; me sonó solemne, lejano, por el uso de esa segunda persona mayestática, "acordaos", el "oh", todas expresiones que yo no podía identificar con que le estaba hablando a mi mamá María. Entonces me dije, después de escucharlo la primera vez: "Ah, ok, es como decirle a María :-Dale, dale, acordáte que nunca nadie se quedó pagando al pedirte a Vos" ;-)..y mi "traducción" me hizo más cercana a María...

hna josefina dijo...

Por supuesto! Una amiga decía: "¡Rezate un Acordate!"
Es que en España hablan así hasta los bebes de 2 años... Yo, en general, ahora los paso al "argentino":"Implorando tu asistencia, reclamando tu socorro", "Y a uds. hermanos, que intercedan por mí a Dios...".
Antes nos enseñaban a escribir las cartas en "tú y vosotros"!... ¿te acordás?

Tu amiga chilena dijo...

Mi hijo que estudia teología y piensa ordenarse dice que su vocación se la deben a los padres en altísimo porcentaje.
Uno como padre se siente como en el juicio final, preguntando "¿cuando te he dado la fe como para dar tu vida entera por ella?"
¿La respuesta? sólo Dios sabrá, yo no, pero algún momento en que los padres hemos sido fieles y que ya olvidamos habrá servido para que el Señor lo use para una vocación o la fe de los hijos....y para empezar hay que tener hijos, si no ¿de dónde?....

Ah! y sin saber lo que pasaba por el corazón de ese hijo, nunca he tenido conciencia de haber pedido tanto por las vocaciones en general como en ese período de discernimiento para él. Ahora me lo paso rezndo por él --y por todos-- para que cada uno en su estado seamos fieles, especialmente los que están en el candelero y se ven desde más lejos.

hna josefina dijo...

¡Misterios de Dios!... Pero que el testimonio de la propia fe es verdaderamente fecundo, no tengo ninguna duda. Gracias Amiga!

Sangre Azul dijo...

Con permiso hermana, ¿no es hermoso también el tú y el vosotros para hablar con Dios?
Me gusta su blog, saludos.

hna josefina dijo...

Sangre azul: Sí que es lindo el español... pero creo importante que el usarlo no nos aleje de aquel que quiso acercarse él a nosotros. Más todavía: Hacerse uno de nosotros. Si lo usa un español, que lo habla con todos, me parece tiene un sentido distinto a si lo hacemos nosotros. También dependerá de la sensibilidad de las personas...

Sangre Azul dijo...

Pero pregunto ¿hablar con Dios es hablar con cualquiera? Una profesora de inglés nos hacía traducir el "you" por el "tú" porque decía que no era adecuado "usted" pero que "vos" era demasiado informal, a mí me parece que vale el "Tú" para Dios y me parece que no aleja y que le da una solemnidad a la oración que no le da nuestro lenguaje coloquial común. Igual, no lo tengo tan claro y también suelo usar mucho el "Vos".
Saludos.

hna josefina dijo...

Creo que la respuesta a esto nos la dio el mismo Jesús: Él se acercó tanto a nosotros, "haciéndose igual en todo menos en el pecado", que no dudo que quiere recibir un tratamiento cercano. ¡Se hizo pan, alimento cotidiano!
Es claro que no debe quitar esto el respeto y la adoración a todo un Dios. Lo trato de igual a igual, no porque lo sea, sino porque él me lo pide.
Es el mensaje del Evangelio: Dios se hace cercano: ¡Emanuel, Dios con nosotros! Increíble, pero real por su gran misericordia!