viernes, noviembre 25, 2005

El hombre NO es la medida de todas las cosas

El hombre no es la medida de todas las cosas: su alegría está en saberse pecador salvado –salvado porque 'perdonado'-; y salvado por el Amor de un Dios que, por eso mismo, lo hace hijo y relacionado con El, por amor, para siempre.
¿Por qué tenemos tanto miedo a reconocernos pecadores, cuando la experiencia del amor que perdona -que perdura, y crece en el perdón- es tan reparadora?
¿No es mucho más lindo, y esperanzador, y cierto, saberse débil -y hasta “falluto”-, pero incondicionalmente, e irreversiblemente, amado?
Estos días, me está dando vueltas, en la cabeza y el corazón, la idea de que uno de los grandes problemas de este tiempo -¿sólo de éste?- es la enorme dificultad, que tenemos las personas, en reconocernos “dependientes” y “necesitados de perdón”.
Nota: Esto no es masoquismo: es mirarse con realidad y cariño, porque siempre hay Alguien que te ama. Es decir: "Amén" ("Ésta es la Roca en que me apoyo").

jueves, noviembre 24, 2005

Sigue creciendo la familia

Sobrino-nieto.
Se llama Juan Cruz; el tercer hermano.
¿No es precioso?
Nació el día de Santa Cecilia, y ... tal vez debido a tener tal Patrona -sus orejas lo corroboran ¿verdad?- , da la impresión de que tendrá buen oído.
¡Gracias a Dios por su vida! ¡Gracias, Señor, por Juan Cruz!
¡Gracias también a sus padres -y hermanitos-, por su capacidad de "alegre acogida"!
¡Ah! También, por supuesto: ¡Felicitaciones a todos! (Y, en esto último, me auto-incluyo).

viernes, noviembre 18, 2005

Una Luz para Reconstruir la Nación

Recién hoy, por fin, me puse a leer el documento de la Conferencia Episcopal. Me dió alegría porque me gustó mucho; y no tiene nada que ver con toda la discusión que se está armando en los medios. Mucho más rico y fundamental.
Recomiendo leerlo. O, perdón, quizás convenga bajarlo -ya que es medio largo- y tal vez imprimirlo. Así se puede ir leyendo, de a poquito.
El otro día, Juan Ignacio, en Aquí Estamos, tocaba un poco parte del tema.

jueves, noviembre 17, 2005

Defensor del Pueblo

Hoy estuve allí. Voy cada tanto (tengo la ventaja de que ahora me queda muy cerquita, pero antes lo hacía igual) porque que me parece que los argentinos a veces rezongamos mucho entre nosotros, pero muy pocas nos quejamos en donde corresponde.
Fuí para dos cosas:
- Continuar una antigua, ya que hace como un mes presenté una queja a PAMI porque una hermana de nuestra comunidad, que tiene 101 años, recibió una citación para una audiencia, con día y hora fijada. Cuando llamé a preguntar de qué se trataba, me contestaron que estaban haciendo un censo de personas mayores de 100 años... (¡¡!!), y que si no iba –ella o su apoderada- le podrían quitar los beneficios. Allí fue mi queja oficial, dejando claro que lo hacía en nombre –no de mi hermana- sino de todos aquellos que cobran la mínima, no tienen apoderados, y que a veces ni pueden darse cuenta –con más de 100 años- lo que les está exigiendo PAMI.
- El segundo motivo: Nos llegó la factura de Internet, Speedy, adjudicándonos un recargo por mora en el pago que no nos corresponde; y cuando quise reclamar por “atención al cliente” nunca pude conseguir que alguien me atienda de buena manera y escuche hasta el final mi explicación.
Hace rato que pienso que es posible que ésta –lo de ir al D.del P., pedir libro de quejas, y demás- sea una manera de hacer un aporte social, por todos los que quisieran pero no pueden, por miedo, falta de tiempo, o tal vez simplemente porque no se les ocurre.

viernes, noviembre 11, 2005

Otra de "mis pequeñas andanzas de monja"

Ayer a la tardecita, volvía a Buenos Aires, sentada y leyendo, en el tren de la línea de Tigre cuando, después de varios vendedores ambulantes, apareció también el chiquito que te entrega tarjetitas con dibujos para que le des, a cambio, unas monedas.
Tendría unos ocho años, y a mí me entregó la tarjetita pero además, y sólo a mí, me puso su mano sobre el hombro diciéndome: “Que Dios te ilumine”. Por supuesto que, un poco sorprendida, le dí las “muchas gracias”.
Me quedé mirando mi tarjetita–dos ositos con corazones que decían “te quiero”- y seguí después con mi lectura ( adivinen... Harry Potter). Pasó un ratito, y en eso, vuelve a aparecerse el muchachito que me viene a traer otra tarjetita:
- ¡Te la regalo!
Era una imagen del Sagrado Corazón. Se había vuelto a mi vagón para entregármela. Por supuesto que le volví a dar, de nuevo, “muchísimas gracias”; y le devolví los dos ositos.
La estampita quedó sobre mi libro, y entonces apareció otra chiquita –más o menos de la edad o más chiquita- que la vio y me preguntó:
-¿Por qué tenés esa vos?
- Me la regaló tu hermanito.
Y salió corriendo, hacia el fondo del vagón, reclamándole:
-¿Por qué se la diste a ella?
Al changuito no lo volví a ver. Se ve que siguió hasta el final del tren repartiendo sus tarjetas; pero después de un rato, pasó otra chica –más grande, tendría unos diez- que llevaba, un poco tironeando, de la mano a la más chiquita. (Deben ser todos hermanos, o de la misma pandilla...)
Y al pasar, medio trotando por mi lado, la chiquitita no me dijo nada, pero me sonrió y saludó con la mano.
¡Ya no me reclamaba!...
¿Qué le habrá dicho su hermanito?

miércoles, noviembre 09, 2005

Mes de María

Uno de los recuerdos lindos de Familia que tengo, de mi niñez. Fuimos muchos hermanos, y papá se murió cuando yo recién cumplía los 6 años. Recuerdo, como un momento realmente lindo, las nochecitas de noviembre en que nos juntábamos en el living, con mamá, todos los que estábamos en casa; nos poníamos de rodillas y, con unas hojitas especiales -que aparecían para esas fechas cada vez un poquito más amarillas -, rezábamos todos juntos, grandes y chicos (soy la número once en el orden de hermanos): "Acordaos oh Piadosísima Virgen María..."; "Oh Señora mía, oh Madre mía...".
No era muy largo; pero tampoco muy corto.
De grande, muchas veces he pensado cuánto nos han dado papá y mamá en esos momentos de rezar con nosotros.
A veces los mayores hacemos rezar a los chicos, pero no siempre -en cambio- compartimos con ellos nuestra oración.
Nunca dudé de la Fe de mis padres... ¡Si hemos rezado juntos!
Estoy convencida que esto hizo más "casi natural" y fácil el crecimiento de mi propia fe.

viernes, noviembre 04, 2005

Otras de Liniers









¡ A mí me encanta Enriqueta!
El gato se llama Fellini. (Pampa, me parece que ésta te va a gustar)









. Y ésta... ¿qué tal?

martes, noviembre 01, 2005

Hoy ¡Día de todos los santos!

¡Me gusta mucho esta fiesta! Celebramos a todos aquellos -canonizados o no- que ya están en el Cielo. Por eso, cuando una tiene -como es mi caso- mucha "gente querida" ya de aquel lado, es lindo tener un día para celebrarlos: Para "sentir" que viven... son ahora sí plenamente felices, y también están a nuestra entera disposición para ayudarnos en lo que les pidamos.
Por eso, en días como éste, suelo hacer un repaso -a modo de lista- de familiares y amigos y, realmente, se me alegra el corazón.
En otros momentos una los extraña, pero hoy te pone contenta el tenerlos allí. Si pensamos bien la cosa, en más de un aspecto, los tenemos mucho más cerca y poderosos que si estuviesen todavía en la tierra.

Increíble pero real

Anoche, volvía de mi clase de los lunes cruzando la Avda. Córdoba, a eso de las 21.45. Tal vez fuera porque hacía bastante que no pasaba por allí, a esa hora, pero me quedé impresionada con la cantidad de "cartoneros".
"¡No ha cambiado nada!" fue el grito -silencioso- que me salió del corazón. Todo empezó con la crisis post-devaluación... pero ¡Todo sigue igual!
Cómo puede ser que nos hablen, triunfalmente, del superávit fiscal -y otros tantos "superavit" más- y sigan en la noche de Buenos Aires, adolescentes y hasta niños, metidos adentro de las bolsas de residuos; o veas avanzar por la calle unas bolsas enormes de plástico, símil arpillera, que tapan totalmente a quien las va empujando de atrás, con esfuerzo, hasta llegar a una esquina en donde hay tantas más y se encuentran con el resto de la familia... ¿Cómo puede ser?
No es mi intención meterme en política partidaria, ni es mi tema, pero ¿cómo puede ser, que demos por supuesto que nuestros gobiernos -el de la Ciudad y el de la Nación- pertenezcen a aquellos que "se ocupan del pueblo", que gobiernan para los más pobres, y siga todo igual mientras sólo oímos que todo va mucho mejor?... ¿Cómo puede ser -cuando cito sólo pequeños ejemplos- la vida en nuestras Provincias como la que cuenta Tomás Eloy Martínez del Tucumán de hoy? (no leí sus anteriores reportajes)?
Cómo puede ser?... Y cómo puede ser, que nosotros sin darnos cuenta nos vayamos acostumbrando a todo esto?
Porque tengo que confesar, por ser honesta, que me parece que -como pongo arriba- es probable que "mi impresión" de ayer, que dura hasta hoy, se deba a eso: a que hacía mucho que no pasaba por allí... De no ser así, es posible que ya hubiera estado acostumbrada. Como, muy seguro, ya lo esté de tantas otras cosas que ya no me asombran.
Jesús en la cruz dijo: "Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen"
No sabemos lo que hacemos.
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Por supuesto que no estoy en contra del oficio de cartonero. No entiendo cómo no hemos hecho, en tantos años, nada para que, los que lo ejercen, puedan hacerlo dignamente; y ganando lo suficiente como para que no tenga que salir a trabajar la familia entera, con niños incluídos!.