sábado, septiembre 23, 2006

Una alegría

El año pasado -como consta en este blog en los post de esa época- estuvimos, con un equipo, acompañando una tanda de "Ejercicios Espirituales en la Vida Cotidiana" para adultos, en el santuario de San Cayetano de Liniers.
Durante esos meses, me tocó acompañar a una señora en su experiencia de oración.
Después de casi un año, me llamó para vernos un ratito y nos encontramos esta mañana.
Se está preparando para recibir el sacramento de la Confirmación -en noviembre-, y quiere que yo sea su madrina.
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Le agradecí mucho.
Me impresionó porque hacía bastante que no nos veíamos, y parecía que aquello se había terminado.
A ella, sobre todo, le gusta mucho tener una madrina "Hermana".
Una vez más, constato cuánto les ayuda a algunas personas nuestra consagración pública. La verdad que no me acostumbro, y espero no acostumbrarme nunca.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Jhs
Hola Jose!
celebro con vos, el año del blog, la misiòn de ser madrina, el reencuentro... y la vida!
Què despuès de todo es lo màs hermoso que tenemos para celebrar.
Verdad?
Vivian

Juan Ignacio dijo...

¡Felicitaciones!

José Luis Contreras Muñoz dijo...

No me había topado con una religiosa en la blogósfera,
Saludos.

Semilla dijo...

Hola! Guau! que hermosa experiencia.. he quedado para dentro...
CARIÑOS