sábado, septiembre 19, 2009

celular inoportuno



En la Misa de hoy, estábamos en plena consagración, cuando empezó a sonar –con timbre de teléfono y bien fuerte- el celular de mi vecina. ¡Pueden imaginarse el apuro que se llevó!
Pero mi comentario o reflexión viene, más que por la anécdota en sí, porque enseguida hubo quien se dio vuelta más de una vez con cara de escándalo; lo que, como es lógico, hizo que la dueña del aparato, más nerviosa aún, tardara más en lograr apagarlo.
Digo: Somos raros. Indudablemente no es algo que sea malo o bueno –quedó bien claro que la señora se olvidó de apagarlo antes de entrar-, sino que sucedió; y nos escandaliza muchísimo. En cambio otras, cosas que sí tienen un valor moral negativo, las dejamos pasar con total tranquilidad, sin que se nos mueva un pelo.

10 comentarios:

AleMamá dijo...

Sí, molestan muchísimo, como una vez que una señora se hacía la desentendida de su móvil mientras él tocaba furioso "la cucaracha ya no pued ecaminar" tres veces seguidas in crescendo, jeje
Lo de dejar pasar cosas peores es verdad, no hay nadie que le ponga mala cara a las chicas que se instalan con poca ropa delante del sacerdote y los maridos ajenos, por ejemplo, o esas parejitas que no saben lo que es la gripe A con su intercambio de babas en misa....con perdón de tus lectores...
Un beso, querida Jo

Jorge S. King dijo...

Uuyyy!!! esto pasa seguido en las misas de la Capilla donde voy, las hermanitas al inicio de la ceremonia solicitan siempre apagar los móvil, pero siempre hay alguno que suena. Verdaderamente no se entiende.

Mariaisabel dijo...

La verdad, es molesto estar en un lugar público y de repente suene un móvil. Creo que no cuesta nada apagarlo.
Si estamos celebrando una Misa, aún me parece peor. Pero debemos ser un poquito más abiertos y pensar que todos podemos tener un descuido.
Un abrazo

Juan Ignacio dijo...

Ya uno paece estar acostumbrado y hasta podría no perder el recogimiento cuando suena un celular, si es apagado con cierta rapidez. A mi lo que me pone triste es ver cuando suena y entonces la persona... ¡sale para atender!

derechofamilia-páginas libres dijo...

Es incomodo escuchar la llamada de un celular, no sólo en Misa, también en Conferencias, clases en la Universidad y en el Cine. Por supuesto que en una Iglesia es mucho más molesto, muchos lo consideran una falta de respeto, pero pienso como AleMamá, hay hechos que son más irrespetuosos, como hablar con el vecino de asiento en voz alta, asistir con blusas que muestran el ombligo de la chica, faldas tan cortitas en verano que se puede ver el color de su ropa íntima, o entrar a misa cuando faltan diez minutos para terminar.
¿Qué pasa si un Médico tiene encendido su celular para acudir a una emergencia y salvar una vida?, hay casos y casos, no es para escandalizar ese hecho, por incomodo que resulte.

Carlos dijo...

No deberia ser para tanto, pero convengamos que por respeto, se podria poner el celularen modo silencioso sabiendo que puede molestar al resto.

ALMA dijo...

Hermana, estuvimos en la misma misa?.
Hoy me pasó lo mismo y no solo tuvimos que soportar el sonido, sino que a continuación pude observar como la sra. contestaba mensajes de texto, en plena consagración. No me gustó esa actitud, porque de ser imprensindible la respuesta, podría haberse retirado un momento.

Buena semana Hermana.

Fernando dijo...

Querida hermana, tiene usted razón, es un simple error y la caridad nos lleva a comprender los simples errores. Eso es así. Pero también es cierto que si al ir al teatro, a la ópera, todo el mundo apaga su móvil/celular, ¿por qué al entrar en la Misa no? ¿Es que nos merece menos respeto la función sagrada de la Misa que cualquier función teatral? Y peor aún lo que ha dicho alguno de sus comentaristas, ponerse a enviar mensajitos o salirse fuera, dejando a Dios solo.

Los párrocos podrían tener una cinta ya grabada, como los cines, en que con música gregoriana de fondo dijera "La Santa Misa va a comenzar, les rogamos apaguen sus telefónonos móviles / celulares".

hna josefina dijo...

En nuestra iglesia, en las Misas del domingo se pide que los apaguen. Pero a veces uno se olvida.
Mi vecina se dió un susto bárbaro cuando empezó a sonar... era incapaz de ponerse a hablar o contestar simplemente.
Sólo fue un olvido.

Sangre Azul dijo...

Pasa en las mejores familias.
Ahora, cuando suenan dos o tres veces o cuando atienden en plena Misa (lo he visto varias veces), yo soy de los que miran con mala cara.
Saludos.