sábado, noviembre 25, 2006

Era un comentario...

De la entrada anterior.
Me parece que tiene como para ser entrada, aunque como les digo: Es de Vivian, no mía.
Pero desde ya que adhiero totalmente.
¡Gracias Vivian!
"La frase dice: "es la hora de una nueva imaginación de la caridad" y al final de lo que seleccionaste trae esta pregunta: "¿No sería este estilo la más grande y eficaz presentación de la nueva buena del Reino?"Entiendo que la cercanía y la solidaridad con el que sufre... es un estilo grande y eficaz de presentación de la nueva buena del Reino. No hay vuelta. Pero siento que en este tercer milenio, es sólo un modo de presentar la buena nueva del Reino... y al menos yo, desde mi visión subjetiva, relativa, pequeña como quieras llamarla., entiendo que hoy la cercania y la solidaridad con el que sufre... es un modo eficaz... sólo para algunos... porque estamos en un mundo demasiado individualista como para que comprenda o se detenga a ver el signo. Encuentro que dentro de esta hora de nueva imaginación de la caridad... hay en el estilo de Jesus que es siempre vigente y nuevo... hay mucho más que la cercanía y la solidaridad con el que sufre... Hay un acercamiento a todos y a cada uno de un modo y con su estilo, que es siempre presentación de la buena noticia. No sé si nos detenemos a mirar a Jesús acercándose a otros que no sean los pobres materiales...etc. Me gusta ver como Jesús se encuentra con Pilato, con Nicodemo, con... etc. Igual... es para despuntar el vicio y obvio, si lo dice el documento tendrá que ser así... A mí me parece cuando rezo con la Palabra o cuando adoro la Eucaristia en silencio... que Jesús es más creativo en el amor... y cada día me conquista y me presenta el Reino y me invita a estar allí... y a sumarme a su propuesta de modos nuevos y no siempre desde la solidaridad con el que sufre."

3 comentarios:

Pablo Muttini dijo...

Muy interesante la propuesta. Sin duda el anuncio no debería agotarse en un grupo, pero siento que no debemos dejar de ser valientes por intentar se corteses. Buscar a los que se fueron o a los que elegieron no entrar, es muy bueno, pero también es imprescindible pensar y seguir pensando cómo hacemos para que entren aquellos a los que todavía nosotros dejamos afuera. Porque Nicodemo o Pilato, no tienen ningún problema hoy en participar en las comunidades, es más, tampoco lo tendría Saqueo y seguramente nadie le haría preguntas incómodas; pero los pobres, aquellos a los que Juan Pablo II nos convoca a integrar de otro modo, esos, siguen entrando a las iglesias casi exclusivamente por las puertitas de chapa y en horarios acotados.
Sin duda el desafío es que los pobres se sientan como en casa, como en "su" casa, no como en la nuestra; y redoblo para integrar: que los excluídos se sientan como en casa...y allí, seguramente también podremos incorporar a Pilato y Nicodemo.
Lindo para pensar y rezar,
Gracias

hna josefina dijo...

Pablo, en nuestra iglesia, que tenés que visitar, los pobres de de la vecindad sí que se sienten "en casa". Tenemos varios que, enseguidita que se abre, entran con sus cosas y encuentran en ella el reparo y el calorcito (ahora el alivio de la sombra) que no consiguieron en toda la noche.
Ésta es una anécdota concreta. Lo demás sigue en pie. Incluyendo a todos. ¡Como Jesús! Ojalá él nos enseñe ¡y nos contagie!

Pablo Muttini dijo...

Lo sé, Jose, y me consta ya que compartimos muchos de los bienaventurados (peregrinos como dicen ustedes). También en la nuestra, por lo menos una vez por semana, tienen un espacio para disfrutar una mañana completa...y no me cabe duda que hay enorme cantidad de honrosísimas excepciones. También es cierto que no dejan de ser ésto, excepciones, bien de Dios, pero excepciones, porque la Iglesia no es ajena a la cultura y a la sociedad, y en el contexto que vivimos, por lo menos en las grandes ciudades, todo lo que sale del modelo se excluye.
¡Claro que les debo una visita! Les debo y me debo la gracia de hacerlo.
Tomo y rezo tu oración final: ¡Incluyendo a todos como Jesús!
Ojalá él nos enseñe y nos contagie.
Amén